Propicia Calderón autoritarismo al mutilar planes de prepa: expertos

abril 23, 2009

Karina Avilés, publicado en La Jornada, 22/o4/o9

• La desaparición de materias filosóficas anulará el pensamiento crítico de miles de jóvenes

• Alarma en universidades ante la decisión avalada por la SEP de desaparecer asignaturas como lógica, estética y ética

• La reforma hará personas alienadas incapaces de guiar sus vidas: UNAM

Con la desaparición de las materias de filosofía, impulsada por la reforma del gobierno de Felipe Calderón en el bachillerato, México estará en el umbral de un sistema y una sociedad más autoritarios, al cercenar la posibilidad de que un millón 900 mil estudiantes –a quienes impactará dicha modificación– reflexionen sobre su país de manera crítica y libre.

Representantes de asociaciones y universidades que agrupan a la comunidad filosófica nacional manifiestan alarma y preocupación: la reforma integral de la educación media superior (RIEMS) que entrará en vigor en agosto próximo, al inicio del ciclo escolar, desaparece la filosofía. Así, asignaturas como lógica, estética, ética, epistemología o filosofía mexicana ya no serán tema de estudio para los jóvenes de entre 16 y 18 años.

Las consecuencias de eliminar estas disciplinas, que promueven el pensamiento crítico, conllevan “estragos terribles”: personas alienadas, serviles a lo que les dicten otros –ya que serán esos otros quienes piensen por ellas– e incapaces de guiar su vida por sus propios razonamientos, advierte el director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Guillermo Hurtado.

Acuerdo publicado en el Diario Oficial desde octubre pasado

Señala que en el acuerdo 444, en el que se establecen las “competencias” del marco curricular común al Sistema Nacional de Bachillerato, publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 21 de octubre, se establece dicha eliminación. Por un lado, desaparecen las humanidades en los campos disciplinares, así como la filosofía como materia básica del currículo.

De tal suerte –dice–, ahora las materias que deberán llevar los alumnos de casi mil planteles federales, entre ellos los colegios de Bachilleres, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), los centros de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios y de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios, son las siguientes:

En los campos de matemáticas, la asignatura del mismo nombre; en el de ciencias experimentales, las materias a cursar son física, química, biología y ecología; en el de ciencias sociales se deberá estudiar historia, sociología, política, economía y administración, y en el de comunicación se incluyen literatura, lectura y expresiones oral y escrita, así como inglés e informática.

Para Gabriel Vargas Lozano, coordinador del Observatorio Filosófico, desde el cual se ha generado un exitoso movimiento por la defensa de la filosofía ante la RIEMS, un plan de estudios en el que ya no existen las disciplinas filosóficas creará generaciones de jóvenes que “no van a tener ninguna perspectiva de lo que es México y, en lugar de hacerse preguntas sobre su país, lo que se van a cuestionar ahora es cómo poner una instalación eléctrica en su casa”.

De hecho –explica–, en el citado acuerdo se establece como ejemplo de una competencia –la reforma se organiza en torno a competencias disciplinarias, genéricas y profesionales, o las que responden a la lógica del trabajo– que deberá adquirir el alumno “elaborar y ejecutar proyectos de instalación o mantenimiento de redes eléctricas domésticas, de acuerdo con el diseño y normas vigentes de la materia”.

Pero además de mexicanos “competentes”, añade Guillermo Hurtado, “queremos mexicanos conscientes, reflexivos, responsables y comprometidos; hombres libres que piensen en un país soberano, no dependiente”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Filosófica de México, Raymundo Morado, cuestiona: “¿qué no se acuerdan que los grandes filósofos de Europa aprendieron lógica en el libro del mexicano Antonio Rubio, que el primer libro de lógica dialéctica fue traducido del ruso por el mexicano Eli de Gortari, que Hidalgo era maestro de filosofía y que Vasconcelos, ex secretario de Educación Pública, fue otro de los grandes impulsores del pensamiento filosófico?” Ahora –lamenta–, desde la propia Secretaría de Educación Pública (SEP) se da “carta blanca para que la filosofía desaparezca”, aunque puede decir que “no la quitó, nada más da la opción para que la eliminen”.

Señala que materias como lógica, ética, estética o filosofía mexicana se han ido borrando del currículo de las escuelas, o incluso se ha llegado a remplazar la ética por el civismo. En ese sentido, Vargas Lozano apunta que en la Universidad Autónoma de Nuevo León ya no se imparte ética ni lógica, y en la Universidad de Guadalajara se “eliminaron las materias filosóficas”.

Pero el problema es aún mayor –precisa–, ya que muchos de los docentes que imparten filosofía no tienen dicha formación. El presidente de la Asociación Mexicana de Profesores de Filosofía de la Educación Media Superior, Ausencio Pérez Olvera, señala que en las cerca de 40 preparatorias de la Universidad Autónoma de Guerrero, donde alrededor de 200 profesores enseñan filosofía, sólo 13 son filósofos.

Con esta reforma, el millón 900 mil alumnos que involucra la RIES –de acuerdo con la SEP–, que representan la mitad de la matrícula, que asciende a 3 millones 800 mil estudiantes, no podrán contar con una preparación esencial para su formación como ciudadanos, por lo que la comunidad filosófica exige a la SEP reponer “de inmediato la filosofía como disciplina básica”, explicar las causas de su eliminación y colocar las materias del área como elemento fundamental de la enseñanza.

Por último, aclaran que la preparatoria de la UNAM no forma parte de esta reforma; advierten que estas decisiones responden a una visión mercantilista del grupo en el poder, “porque la ausencia de filosofía en una nación significa un golpe a la democracia, a las escuelas de filosofía, a los profesores, a la educación de los estudiantes y a la nación”.

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Observatorio Filosófico

Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM

Asociación Filosófica de México

Reforma Integral de Educación Media Superior

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Fragmento de la entrevista que Karina Avilés realizó a Miguel Székely Pardo, doctor en economía y

subsecretario de Educación Media Superior.

Publicada en La Jornada,24/o4/o8. Leer entrevista completa

KA – ¿por qué no se establece (filosofía) como una disciplina básica?

MZP – Precisamente porque el foco no está en cambiar los planes de estudio. Éstos ya existen. La reforma no implica un cambio en dichos planes sino en la manera de enseñar y aprender. En la RIES en ningún lugar va a ver, en todos los documentos, que haya un planteamiento de una estructura curricular.

KA – Sin embargo, con base en la información contenida en el acuerdo 442 publicado en el Diario Oficial el pasado 21 de octubre, se establece que los campos disciplinares son cuatro: matemáticas, ciencias experimentales, ciencias sociales y comunicación y en el rubro de disciplinas se mencionan las que siguen: matemáticas, física, química, biología y ecología, historia, sociología, política, economía y administración, lectura y expresión oral y escrita, literatura, lengua extranjera e informática. En ninguna parte de este esquema aparece la filosofía.

KA – ¿Qué fue lo que motivó a no establecer como campo disciplinar básico a la filosofía?

MZP -Porque, nuevamente, no es alrededor de materias de estudio.

KA – Pero sí se especificó por ejemplo las matemáticas

MZP – No, es que son los grandes campos.

KA –Por eso, como grandes campos se establecieron las matemáticas, las ciencias experimentales, etcétera. ¿Por qué no está ahí la filosofía?

MZP –Está incorporada la filosofía, pero como las competencias disciplinares básicas y extendidas son (sobre todo las extendidas) puntos de referencia, nosotros, en la medida en que hagamos explícitos más campos ahí, se corre el riesgo de excluir a los que no se mencionen, porque se está haciendo una lista exhaustiva. Más bien se da por hecho que materias como filosofía no van a desaparecer ni tienen que desaparecer, son parte de los planes y programas de estudio ya existentes.

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Mienstras en México se intenta eliminar las materias de Filosofía en bachillerato…

I think, therefore I earn

Philosophy graduates are suddenly all the rage with employers. What can they possibly have to offer?

publicado en The Guardian, Tuesday 20 November 2007

“A degree in philosophy? What are you going to do with that then?”

Philosophy students will tell you they’ve been asked this question more times than they care to remember.

“The response people seem to want is a cheery shrug and a jokey ‘don’t know’,” says Joe Cunningham, 20, a final-year philosophy undergraduate at Heythrop College, University of London.

A more accurate comeback, according to the latest statistics, is “just about anything I want”.

Figures from the Higher Education Statistics Agency show philosophy graduates, once derided as unemployable layabouts, are in growing demand from employers. The number of all graduates in full-time and part-time work six months after graduation has risen by 9% between 2002-03 and 2005-06; for philosophy graduates it has gone up by 13%.

It is in the fields of finance, property development, health, social work and the nebulous category of “business” that those versed in Plato and Kant are most sought after. In “business”, property development, renting and research, 76% more philosophy graduates were employed in 2005-06 than in 2002-03. In health and social work, 9% more.

The Higher Education Careers Services Unit (Hecsu), which also collates data of this kind, agrees philosophers are finding it easier to secure work. Its figures show that, in 2001, 9.9% of philosophy graduates were unemployed six months after graduation. In 2006, just 6.7% were. On average, 6% of all graduates were unemployed six months after graduation.

In 2001, 9.3% of philosophy graduates were in business and finance roles six months after graduation. In 2006, 12.2% were. In 2001, 5.3% were in marketing and advertising six months after graduation. In 2006, 7.3% were.

It is particularly significant that the percentage finding full-time work six months after graduation has risen, since the number of philosophy graduates has more than doubled between 2001 and 2006. In 2001, UK universities produced 895 graduates with a first degree in the discipline; in 2006, they produced 2,040.

And it is so popular with its graduates that many go on to postgraduate study rather than join the workforce. Charlie Ball, who runs Hecsu’s labour market analysis, says: “More philosophy graduates are being produced, and they are much less likely to be unemployed than five years ago.”

Philosophers have always come in handy in the workplace with their grounding in analytical thinking. Why, only now, are they so prized by employers?

Open mind

Lucy Adams, human resources director of Serco, a services business and a consultancy firm, says: “Philosophy lies at the heart of our approach to recruiting and developing our leadership, and our leaders. We need people who have the ability to look for different approaches and take an open mind to issues. These skills are promoted by philosophical approaches.”

Fiona Czerniawska, director of the Management Consultancies Association’s think tank, says: “A philosophy degree has trained the individual’s brain and given them the ability to provide management-consulting firms with the sort of skills that they require and clients demand. These skills can include the ability to be very analytical, provide clear and innovative thinking, and question assumptions.”

Deborah Bowman, associate dean for widening participation at St George’s, University of London, which offers medicine and health sciences courses, says philosophers are increasingly sought after by the NHS: “Graduates of philosophy who come in to graduate-entry medicine, or to nursing courses, are very useful. Growth areas in the NHS include clinical ethicists, who assist doctors and nurses. Medical ethics committees and ethics training courses for staff are also growing. More and more people are needed to comment on moral issues in healthcare, such as abortion.”

Being on an ethics committee of the NHS is something Cunningham is looking into. “It would be a direct application of my skills,” he says.

The popular philosopher Simon Blackburn, a professor at Cambridge University, sees the improving career prospects of philosophy graduates as part of a wider change of public perception. “I guess the public image of a philosopher has tended to concentrate on an ancient Greek in a toga, or some unwashed hippy lying around not doing very much,” he says. “I do detect a change in the way the public sees philosophers. I have been pleasantly surprised by the number of people who come to philosophy events nowadays.”

Blackburn can take some credit. The user-friendly books on philosophy that he and other philosophers such as AC Grayling, Stephen Law, Julian Baggini, Nigel Warburton and Alain de Botton write have made their way into the mainstream.

Course design

Those in charge of designing university courses have also become sensitive to claims that their subject has no relevance to the modern day.

Blackburn says: “In the years after the second world war, there was a sort of Wittgensteinian air about philosophy, which meant practitioners were proud of the fact that they appeared slightly esoteric and were not doing anything practical. There was very little political philosophy, and moral philosophy was disengaged from people’s actual moral problems, and that did lead to the subject being marginalised. That has changed. Political philosophy is a central part of the Cambridge course.”

Jonathan Lowe, professor of philosophy at Durham University, agrees that courses’ concern with the real world has accelerated in the past five years.

“It’s probably because of the new financial arrangements for students that courses have had to prove they are applicable to real world issues,” he says. “And the teaching methods have changed. There are more student-led sessions. Students have to argue on their feet and give presentations. That probably shows at interviews.”

News that employers and the public hold philosophers in higher regard should presumably be cause for celebration? Not entirely, says Blackburn. “It is also slightly worrying, because people turn to philosophers when they feel less confident and more insecure.”

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