Del Ché Guevara, el comercio informal, el narcomenudeo y Filosofía y Letras…

junio 10, 2009

Tras el asesinato de un presunto narcomenudista afuera de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ha resurgido la polémica en torno a distintos temas que conciernen a esta escuela. De manera concreta, se han desatado discusiones sobre i) la presencia del narcomenudeo en el campus universitario, particularmente en la zona de Filosofía y Letras, la Biblioteca Central y los alrededores de Rectoría, ii) La presencia de vendedores ambulantes en los pasillos que rodean la Facultad de Filosofía y Letras y iii) La ocupación del principal auditorio de esta escuela, el auditorio Ché Guevara, por parte del grupo conocido como Okupas. Si bien una discusión general sobre el orden que debe conservar esta Facultad incluye un debate sobre estos tres puntos, hoy se han confundido dado el impacto que ocasiona el asesinato de una persona dentro de una universidad.

A partir del asesinato de Ricardo Eduardo Valderrama de la Rosa, algunos estudiantes y profesores de la Facultad y la Universidad han exigido que se retire a los vendedores ambulantes que rodean esta escuela, así como la recuperación, por parte de las autoridades de la UNAM, del auditorio Ché Guevara. Si bien la preocupación de quienes expresan estos reclamos está justificada y las propuestas deben debatirse, las discusiones no deberían confundirse de la manera en que ocurre.

Si bien estos tres temas conciernen al orden y seguridad de la Facultad, requieren discusiones y argumentos claramente diferenciados a favor y en contra de la recuperación del auditorio y la concesión de permisos a un grupo de vendedores informales.
Bien puede haber vendedores de drogas que operen en Ciudad Universitaria de manera independiente de los vendedores ambulantes y los ocupantes del Ché, de modo que la expulsión de estos dos grupos sólo disfrazaría un tercer problema. Nadie ha demostrado la relación directa entre los Okupas, los vendedores ambulantes y el presunto narcomenudeo que existe en los alrededores de Filosofía y Letras. Identificar a los ocupantes del Ché y al comercio informal con narcomenudistas significa, hasta el momento, confundir tres problemas distintos.

Más allá de esta confusión, es preocupante que se intenten resolver dos problemas tan importantes para la comunidad universitaria al calor de un hecho cuya investigación no ha concluido. Parece que se ha perdido de vista lo que significa la presencia de narcomenudistas en la Universidad, y se ha aprovechado el desconcierto que esto genera para promover una solución rápida a problemas que no han podido resolverse a lo largo de 9 años de ocupación del Ché y más de 20 años de comercio informal en Filosofía y Letras.

Se estudia recuperar el Auditorio Ché Guevara: Narro; fue tomado en el 2000. Nota La Jornada.

Claman intelectuales por Ché secuestrado(incluye desplegado firmado por más de 78 profesores de la FFyL) Nota Milenio.

Estudian recuperar el auditorio Ché Guevara Nota Milenio.

Comunicados de los ocupantes del Auditorio Ché Guevara:

Página auditoriocheguevara.org

Acuerdos de la Asamblea del Ché (Miércoles 3 de Junio, 2oo9)

Nos declaramos en alerta (Miércoles 1o de Junio, 2oo9)

Preguntas sobre el Auditorio Ché Guevara (9 de Mayo, 2oo9)

3 de Junio, 2oo9 FFyL.



4 de Junio, 2009


Las respuestas que publiqué aquí a lo que comentaron distintas personas se encuentran ahora en la caja de comentarios.

Preferí hacer esto porque la entrada ya era muy larga.


8 Responses to “Del Ché Guevara, el comercio informal, el narcomenudeo y Filosofía y Letras…”


  1. Hola Mijael, fijate que no sabía de esto, mantenos informados. Besos

  2. Gabriela Fdez Says:

    Estimado Mijael:

    Es falso que el ambulantaje lleve en FFL veinte años ininterrumpidos, y más que haya habido ahí 70 ó 90 vendedores. Durante la breve dirección de Gonzalo Celorio (que casi nunca estaba el la Facultad y que delegó todo el trabajo en sus secretarios general y académico), la FFL se mantuvo casi completamente libre ambulantes. El boom del ambulantaje sobrevino después de la huelga y cuando la dirección de la FFL fue renovada. Los Okupas les dieron todas las facilidades; quienes a su vez las obtuvieron de Ambrosio Velasco.

    También es falso que sea preciso concluir la investigación del asesinato y su conexión con el narcomenudeo en CU para proceder a resolver los otros dos problemas. Ni siquiera se necesita que se resuelva la investigación sobre el asesinato para comenzar a atender el problema mismo del narcomenudeo. La investigación podría arrojar datos muy importantes sobre la manera como funciona ese narcomenudeo y atacarla más eficazmente; pero aún si esa información no se obtuviera de ahí o no se obtuviera en absoluto, es muy importante que la venta de estupefacientes dentro y en la periferia de CU sea eliminada o por lo menos combatida y contenida.

    Por último, es falso que la recuperación del Auditorio de Filosofía y Letras vaya a disfrazar un tercer problema, el del narcomenudeo. Haya o no haya relación entre los Okupas y la venta; todo el mundo sabe que las dos cosas son problemas que deben resolverse. ¡¿Cómo se te ocurre pretextar que nadie ha probado la relación entre narcomenudeo, ambulantaje y okupación?! Si se trata de tres invaciones distintas o de una sola que parecen tres no importa, la UNAM debe recuperar el dominio de sus terrenos e instalaciones. ¿Acaso si una persona se roba tu auto y otra invade el patio de tu casa y una tercera está hackeando tu cuenta de banco tú te aceptarías que el ministerio público se excusara de proceder argumentando que no has probado la relación entre los tres hechos?

    Tu argumentación es retórica y parece una invitación a que estemos diez años más contemplando cómo progresa la invasión de la vida académica por actividades tan extrañas a ella como la lucha política en Chiapas y/o la lucha política en Colombia y/o el negocio ilegal de enganchar jóvenes en la drogadicción y/o el también ilegal negocio de hacer y vender piratería y/o la invasión de espacios públicos y privados para habitar/trabajar.

    ¿Cuándo te parece bien que se proceda contra estas invasiones? ¿Cuando se demuestre que están relacionadas entre sí? ¿O cuando se demuestre que son independientes entre sí? ¿O cuando a ellas se agregue el tráfico ilegal de armas, o la inmigración ilegal, o el narcomayoreo?

  3. Gabriela Fdez Says:

    Gracias por tus respuestas. Me queda claro ahora que tu énfasis no es en “después de” sino en “independientemente de”.

    Sin embargo, no eres enteramente consistente en esto, ni en el artículo original ni en tus respuestas.

    Nuevamente parece que todo debe ser puesto en suspenso hasta que “se demuestre” (no dices cómo, ni por quién ni ante quién) la relación entre los tres asuntos.

    Por ejemplo, afirmas:

    “creo que mientras no se demuestre que los vendedores (o algunos de ellos) son narcomenudistas, no se les debe juzgar como tales, ni moral ni jurídicamente.”

    Hay que recordar que los tribunales jurídicos son las únicas instancias en las que se demuestra la culpabilidad o inocencia de una persona respecto de un delito del que se le acusa por simples sospechas razonables.

    Por principio y por definición, antes de entrar al juicio, nadie es un culpable ni un inocente demostrado. Constituye, pues, un contrasentido afirmar que no se debe juzgar a nadie jurídicamente, mientras no se demuestre que ha cometido un delito.

    Insisto, bastan las sospechas razonables.

    Ahora bien, ¿tenemos sospechas razonables de que los tres tipos de actos delictivos en cuestión se apoyan y fomentan mutuamente?

    Como tú mismo reconoces, lo que estudiantes y maestros de la FFL andamos diciendo es que sí.

    Muchos afirman, por ejemplo, que los okupas venden servicios de protección y almacenamiento a los vendedores ambulantes. (Cosa que se hizo casi patente en la trifulca de hace seis meses entre porros de los equipos de futbol americano y una alianza de vendedores y okupas).

    Otros afirman que el Che está convertido en el fumadero de lo que los narcomenudistas venden afuera del Che. Ése sería otro tipo de servicio. (¿También prestarían los okupas servicios de almacenaje y protección a este giro comercial? Suena razonable.)

    Otros más afirman que hay entre los tres tipos de delincuentes una complicidad que llega al menos al grado de no denunciar las iniquidades que se conocen unos a otros, y quizás hasta a cierto ocultamiento activo. Esto suena natural: si uno sabe que está haciendo cotidianamente algo ilegal (como utilizar el espacio privado de una universidad para habitar o para trabajar, ya no digamos vender mercancías ilegales), ¡¿por qué habría de llamar la atención de las autoridades denunciando al de al lado, cuando éste vende una mercancía “todavía más ilegal”, por decirlo de alguna manera?! Si el asesinato pudiera haber sido ocultado de las autoridades, quizás nadie lo hab´ria denunciado.

    Finalmente otros afirman (creo que Sarukhán entraría en esta categoría) que el hecho de tolerar la vendimia irregular de forma sumaria, es decir, en bloque, agrega en un solo paquete a individuos y actividades sumamente diversas, y con ello crea las condiciones en las que el crimen y el delito pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo.

    Las cosas comienzan por tolerar la venta irregular de comida, cuando ya hay muchos casos así y nadie sabe siquiera cuántos se dedican a esa actividad, viene la venta irregular de “artesanías”, luego la venta irregular de mercancía pirata … y por supuesto, todos callan, porque todos están ahí irregularmente. Se ha generado un silencio de complicidad, al que orgullosamente le denominan “tolerancia”. Cuando la “”tolerancia”” ha llegado a este punto, nada impide que se agreguen nuevos giros comerciales: marihuana, cementos, cocaína, cristal, qué se yo. Nadie dirá nada, por miedo a que la pirámide de naipes se caiga por completo. Luego vienen servicios de apoyo al comercio: almacenamiento nocturno, protección física, definición de espacios y “locales”, fijación de precios y tarifas (todos los vendedores de DVDs piratas dan el mismo precio, o son sancionados por la organización central del “mercado”), sindicación para negociar privilegios ante las autoridades universitarias. Finalmente, al ver la “seguridad” de la plaza, llega el crimen organizado nacional e internacional. En ese punto, el auditorio puede ser empleado para el tráfico ilegal de personas, sobre todo inmigrantes, y si nadie inspecciona la catacumbas interiores, no habría impedimento para que hubiera tráfico de armas, prostitución (libre o forzada). En fin, quizás sea un debraye, pero estoy siguiendo la línea de razonamiento de esa teoría que se ha acuñado con el nombre de “el vidrio roto” (y que por cierto sirve como título de tu blog).

    Dice la teoría que si no atiendes el vandalismo de poca monta, y dejas sin reparar aunque sea un vidrio roto, estás emitiendo una señal de impunidad y “tolerancia” a todos los delincuentes activos o en potencia, que no tardarán en concurrir como moscas, trayendo cada uno su giro comercial, y que en poco tiempo tendrás un gran problema que hubiera sido sencillo atender al primer indicio.

    Hemos dejado crecer tanto los tres problemas por ti mencionados durante los últimos diez años, que nos resultará muy caro resolverlos. Habrá que regularizar y otorgar privilegios definitivos a una parte de los comerciantes que invadieron nuestra facultad; probablemente habrá que otorgar otro tipo de privilegios indebidos a los okupas, o a parte de ellos. Espero que con eso se logre extirpar el narcomenudeo sin otorgarle privilegio alguno.

    P.D. Y eso que no hemos abordado el tempa de los espacios okupados al interior de la Facultad. Aulas y cubículos en los que la autoridad de la UNAM no tiene derecho a hacer inspecciones y convertidos en tiendas de abarrotes para allegarle fondos a quien sabe quién ni para qué … (¿acaso las FARC?)

  4. Gabriela Fdez Says:

    Seguramente escribiste: “mientras no se demuestre que los vendedores (o algunos de ellos) son narcomenudistas, no se les debe JUZGAR como tales, ni moral ni jurídicamente”, cuando lo que querías decir era más bien: “mientras no se demuestre que los vendedores (o algunos de ellos) son narcomenudistas, no se les debe CONDENAR como tales, ni moral ni jurídicamente”.

    ¿Me equivoco?

  5. mijael Says:

    Respuesta del 15 de Junio

    Bessie: muchas gracias por visitar de nuevo este blog. Besos de vuelta.

    Gabriela Fernández: Gracias por tus comentarios. Tres respuestas:

    Primero, gracias por aclarar que el comercio ambulante de filosofía y letras lleva 10 años y no 20. Tomé ese dato del comunicado que difundieron los mismos comerciantes de la facultad. Debí aclarar esto. Lamentablemente dicho comunicado no está disponible en línea ni ha sido comentado a profundidad en los medios que he consultado, así que no puedo poner ningún link al respecto aquí.

    Segundo, con esta aclaración también comentas que fue durante la dirección de Ambrosio Velasco que este problema se originó, o al menos que volvió a surgir. ¿Sabes algo más de esto? Recuerdo un artículo de La Jornada en donde se mencionaba la relación entre la administración de Ambrosio Velaso y el problema del ambulantaje. No he encontrado este artículo, por lo que omito culaquier otro comentario al respecto.

    Tercero:

    Estoy de acuerdo contigo en que deben resolverse los problemas del narcomenudeo, el ambulantaje y la ocupación del Ché lo antes posible. Lo que argumenté es que las razones para llevar a cabo cada acción tienen que ser independiente unas de otras, a menos que se demuestre que los tres problemas estén directamente relacionados. Si esto tiene elementos retóricos no me parece un problema. Se trata de un argumento muy sencillo y lo quise expresar a raíz de muchos comentarios que he escuchado y leído que condenan a los vendedores informales de la Facultad y a los Okupas a partir de la presencia de narcomenudistas en la Universidad. Si los Okupas y los ambulantes son narcomenudistas deben ser juzgados como tales, siempre que se demuestre que lo son. Si no se demuestra esto, se debe recuperar el auditorio y tomar una decisión en torno al comercio independientemente del problema del narcomenudeo. Es todo lo que defendí.

    Personalmente, considero que el Auditorio debe ser controlado por las autoridades de la facultad o bien por un conjunto de profesores y alumnos, porque el auditorio pertenece a la Universidad y concretamente a la Facultad de Filosofía y Letras, no porque piense, ni mucho menos sepa, que sus actuales ocupantes sean narcomenudistas.

    Con respecto al comercio, debo confesar que no sé cuál es la mejor solución. Pero sí creo que mientras no se demuestre que los vendedores (o algunos de ellos) son narcomenudistas, no se les debe juzgar como tales, ni moral ni jurídicamente . Escribí este post justo porque en el ambiente de la facultad está pasando lo primero y se exige a las autoridades universitarias lo segundo. Por ejemplo, José Saruckhan expreso su apoyo al retiro de los ambulantes declarando: “Primero, porque es peligroso; ya vimos por qué”, en alusión presunto narcomenudista asesinado.

    Creo que en estos mismos términos puedo analizar tu ejemplo. Si una persona roba mi auto, otro invade mi casa y un tercero invade mi cuenta de correo espero que al primero lo juzguen por robo de auto, al segundo por invadir mi casa y al tercero por invadir mi cuenta de correo. Así de simple. No espero que uno pague por los tres. No a menos que se demuestren que los tres delitos están relacionados.

    Creo que nuestras diferencias se reducen a una mala expresión de lo que quería decir o a una confusión en tu interpretación, o a ambas cosas. No digo que la resolución de los problemas del auditorio y del comercio ambulante tenga que esperar a que se concluya la investigación sobre el presunto narcomenudista. Digo que se tienen que resolver independientemente de éste último, al menos mientras no sepamos que haya una relación entre éstos. “Independientemente” no significa ni antes ni después de la investigación comentada; significa que se tomen acciones por argumentos distintos mientras se sepa que se trata de problemas distintos. Igualmente, creo que el problema del narcomenudeo tenía/tiene que resoverse aunque este asesinato no hubiera ocurrido. Gracias.

  6. mijael Says:

    Respuesta del 16 de Junio

    Gabriela, gracias por el comentario y la subsecuente aclaración. Tienes razón en ésta última: lo que defendía es que no se debe juzgar moralmente a los okupas ni a los vendedores por el hecho de ser narcomenudistas. También decía que no se les tendría que juzgar (en el sentido de evaluar) o sentenciar jurídicamente hasta que se demostrara una relación entre aquéllos y el problema del narcomenudeo. Según entiendo, un juzgado no emite una sentencia sino hasta acabada la revisión de pruebas. Como bien dices, pude expresarlo mejor diciendo que no se les condene* hasta que no se demuestre tal relación. Tienes razón también al decir que, en términos jurídicos, nadie es culpable ni sospechoso en sí mismo. Cualquier sentencia jurídica sobre estos grupos bajo el argumento de que están relacionados con el narcomenudeo debe mostrar dicha relación.

    Lo que he defendido es que lo que decida hacer la Universidad con respecto a la ocupación del Ché y el comercio ambulante no tenía que esperar a que ocurriera el asesinato de un narcomenudista. Creo que la resolución de ambos problemas pasa, primero, por la discusión sobre el uso que los universitarios y los visitantes de la universidad pueden hacer de los espacios del campus, independientemente de que lo okupas o los vendedores ambulantes tengan o no relación con el narcomenudeo. Esto no descarta el tema de la seguridad ni de las drogas.

    Comparto las ideas de que el auditorio sea administrado por la facultad y que sea resuelto el problema del ambulantaje, pero no del todo los argumentos que se han ofrecido en los últimos días para apoyarlas. Como bien dices, el mejor momento para resolver estos problemas era justo en el que surgieron.

    Un comentario menor: es una coincidencia el que el nombre de este blog y el nombre de la teoría del vidrio roto (the broken glass theory o the broken-window theory) sea el mismo. Como te habrás dado cuenta, este blog está dedicado principalmente a la fotografía. El título del blog lo tomé de una frase que John Berger escribe en su libro sobre Picasso y que subí como la primera entrada de este sitio. El blog ha cambiado muchas veces de nombre, las mismas que ha vuelto a su título original, y no descarto que esto ocurra un sinnúmero de veces más. De ninguna manera su nombre fue tomado de la teoría que discutes.

    * No estoy seguro si con este término se evite el problema. En el lenguaje común se habla de condena moral, pero también de condena jurídica como sinónimo de sentencia. Desconozco si en términos legales se reconoce el término. Si así es, entonces es tan problemático como juzgar. Más allá de este problema creo que estamos de acuerdo en cómo entender lo que escribí.

  7. alejandro Says:

    por qué quitaste la imagen del 2 de junio?

  8. mijael Says:

    porque me perturbaba haber tomado la imagen de una persona muerta y más, asesinada… por más que la subí censurada, de hecho.


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